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El dancehall, también llamado ragga o raggamuffin, es un estilo de música procedente de Jamaica basado en la mezcla de los sonidos y ritmos típicos de la isla con los beats y loops más característicos del hip-hop. En España este estilo, no tiene una gran profusión pero en los últimos años ciertos artistas están llenando salas con una propuestas nada convencional y directamente influenciada por la onda “rasta”. Uno de los máximos exponentes de la incipiente escena dancehall española es SwanBoy, al cual tuvimos la oportunidad de entrevistar el pasado día 8 de noviembre pocas horas antes de presentar su último disco en la madrileña sala Heineken.

Swan FyahbwoyCuando Elán Fesnández colgó en internet para la su descarga directa su primera referencia discográfica, “Ni chance, ni try”, tenía claro que era la mejor forma de hacer llegar su música al mayor número de oyentes. Ddebe de haber funcionado porque con su nuevo disco “Innadiflames” ha vuelto hacer lo mismo.

En el momento de la entrevista estaba preparando su concierto de presentación (video. 5´56´´) de los nuevos temas, rodeado de todos sus colaboradores y amigos. Hace un alto en las tareas de organicación y de pruebas de sonido para atendernos en uno de los sofás de la Sala Heineken.

Pregunta: ¿ Cómo ves la escena dancehall en Madrid?

Respuesta: Madrid es una cantera importante de artistas dentro de España tanto en la escena dancehall como en demás estilos. El problema para la escena ragga en Madrid es que hay un circuito limitado de salas en las que se programen fiestas y conciertos. En lugares como Barcelona hay una programación de reggue continua todas las semanas. Madrid es un epicentro importante del dancehall en España.

¿Cómo explicarías a un profano el concepto de dancehall?

El dancehall es la música de baile jamaicana. Para explicarlo de alguna manera seria una evolución del reggue, una mezcla del reggue con el rap y el hip hop. Es la música que pinchan en las discotecas jamaicanas.

¿Se puede vivir del dancehall en España?

Se puede sobrevivir con el dancehall en España. Muchos lo intentan pero en general ahoar vivir de la música es una montaña rusa. Hay altibajos y tienes épocas en las que te mueves muy bien y otras en las que no te comes nada.

Tu disco se puede descargar de forma gratuita y cada vez son más los artistas que emplean la red para distribuir su música…¿necesita la industria discográfica un cambio?

La industria discográfica pone mucho interés en las nuevas formas de distribuición musical. Cada vez son más los grupos que utilizan internet para llegar de forma directa a sus fans. Sabemos que muchos sellos y multinacionales han puesto el ojo en nuestro proyecto y lo han seguido. Llevamos mas de 200.000 descargas y hemos sacado unas 500 copias de un digipack exclusivo para aquellos que queráin tener el disco de una manera especial.

Hay entusiasmo en las palabras de Elán sobre todo cuando empieza a hablar de su grupo, de “Madrid Dancehall Crew“, colectivo por el que han pasado los nombres más ilustres del dancehall en España: Morodo, Chulito Camacho, Lion Sitte, Newton…Señala que en la escena hay muy buen ambiente y que se trabaja por mantener el buen rollo y las colaboraciones.

¿De qué hablan las letras de tus canciones?

Hay determinadas canciones en las que si que quiero transmitir un mensaje pero lo hago a través de vivencias personales y de historias que he ido viviendo. Van enfocadas a ciertas personas pero sin nombrarlas. Son historias universales en las que cualquiera puede verse identificado.

La noche del próximo 5 de diciembre los dj´s chilenos Luciano y Ricardo Villalobos, dos de los mejores dj´s latinoamericanos, enseñaran lo mejor de su maleta de discos en una noche que se promete inolvidable. La oportunidad de bailar al ritmo de esta pareja de ases llega con la celebérrima fiesta Cocoon, que cada verano hace las delicias de los más exigentes en Ibiza, y que ahora aterriza en la madrileña sala Fabrik. Con esta excusa realizamos un repaso a la trayectoria de estos dos gigantes de los platos.

Creo que en el futuro se podrá realizar una tesis doctoral entre el exilio y la introcuccón de la música electrónica en sudamérica. Quizás desde Europa se tenga la impresión de que en Latinoamérica no se escucha más que salsa, merengue, reggueton o “el condor pasa”. Nada más lejos de la realidad. Desde hace unos años irrumpen con fuerza músicos latiamericanos que se refugian detrás de unos platos y una aguja para hacer bailar a miles de personas en todo el mundo. Son artistas que de niños marcharon de Chile hacia una exilio europeo que propició su contacto con la música electrónica y que han influido notablemente en la construcción de una escena electrónica latinoamericana. No hace falta más que ver la agenda de los próximos meses del dj chileno Ricardo Villalobos para hacerse una idea de las horas que pasa dentro de un avión reventando pistas, pies y zapatillas.

Y es que desde que Villalobos iniciara su carrera como dj profesional y posteriormente sorprendiera a propios y extraños con su  disco, Alcachofa (2003), no ha parado de ser reclamado en las mejores salas y los mayores festivales. De hecho, un servidor puede dar fe una épica sesión de cierre en el Sónar 2008 (Vídeo. 2´54´´) que dejó exhaustos, y con ganas de más, de mucho más, tanto a las miles de personas que le rendían pleitesía con sus bailes como al propio dj que se marchó del escenario a regañadientes.

Ricardo Villalobos en acción

De origen chileno pero criado en Alemania tras el exilio de sus padres al triunfar el golpe de Estado de Pinochet y el derrocamiento del gobierno de Allende, este dj y productor llamó la atención de la industria gracias a su mezcla de sonidos de percusión suramericanos, house, techno y minimal. De hecho, según sus propias palabras, “la música electrónica tiene mucho en común con la música americana. Por ejemplo con la samba puedes bailar durante horas; y con la electrónica la gente se desvive con la misma euforia”. Además Villalobos siempre se ha mostrado independiente a modas y a estereotipos dentro de la música electrónica.Y muy prolífico. Ha editado discos con diversos pseudónimos (El Hombre Ojo, Ric y Martin, junto a Dandy Jones..).

Luciano

Villalobos no está solo como exponenete de una música electrónica seria hecha por latinoamericanos. Luciano Nicoleti es habitual colaborador y también estará presente en la noche del día 5. De hecho, no es raro verles compartir mesa y platos…(Video.4´18´´) También chileno, Luciano es uno de los responsables de que en el Chile haya una efervescente cultura electrónica. Su mezcla de elementos electrónicos, melodías pegadizas y sonidos orgánicos triunfa allá donde va. Al igual que Villalobos, huye del “divismo” del que sufren muchos dj´s, “autoensalzados” al Olimpo de fiestas privadas, famosos y jet set. Sin embargo, Luciano se muestra receloso de este punto y afirma que el mejor sitio para pinchar es aquél “donde no hay VIP.  entonces todo el mundo esta al mismo nivel. Da lo mismo que seas Puff Daddy o Juanito Perez. Eso equilibra y armoniza la fiesta”.

Parafraseando a Tony Wilson, precursor de la música electrónica en los años ochenta, “la beatificación del beat”, del ritmo, está llegando a Latinoamerica. Pero ya no suena a flauta de pan o a charango, si no bajos y baterias a muchos bombos por minutos.

El Comité Federal de Radiofusión (COMFER) argentino hizo público este pasado verano el listado de canciones prohibidas durante los años 1978 y 1982 en el transcurso de  la última dictadura militar acontecida en el país de la Pampa. De esta manera, se han conocido los más de 200 temas, con sus intérpretes respectivos, que la radio no podía difundir por mandato militar.

León Gieco

Desde Leon Gieco hasta Queen, pasando por Charly García o Camilo Sesto. Así de ecléctica es la lista de  canciones prohibidas (documento pdf.) durante la dictadura militar argentina de Videla. Veinte años después, la administración argentina hace pública esta “lista negra” compuesta por 223 canciones de artistas argentinos y de otras nacioanalidades. En el primer lugar aparece la canción “Yo te amo, pero no mucho”, título que se parece sospechosamente al segundo tema la lista “Yo te amo, yo tampoco” del francés Serge Gainsburg. Estas canciones son apartadas de la radio fórmula en 1969 y 197o respectivamente.

En el escueto comunicado emitido por  la organización para dar a conocer esta información clasificada y publicado en el blog de la COMFER no se detallan los motivos por los cuales se ha tomado esta decisión, pero todo parece indicar que esta acción se encuandra dentro de la “estrategia” para recuperar la memoria histórica, jusgar a los culpaples, cerrar heridas y avanzar hacia el futuro obseervando y analizando el pasado.

En este sentido, el diputado argentino Carlos Raimundi perteneciente al grupo político Espacio Solidaridad e Igualdad ha manifestado que la medida adoptada por el COMFER es “correcta porque va en el sentido de desclasificar y dar a conocer actitudes de los regímenes autoritarios”. Y añadió que “todo lo que ayude a la memoria y la libertad es positivo y, en este sentido, la resolución del COMFER, puso luz a una más de las tantas brutalidades de la dictadura”.

Diferentes criterios para la censura

Charly García

Si se observa con un poco de atención la relación de artistas y títulos, cualquiera puede hacerse una ligera idea acerca de qué buscaban los censores prohibiendo según qué canciones. Así, temas como  “Viernes 3 AM”, de Charly García, “Me gusta ese tajo”, de Luis Alberto Spinetta, “Chamarrita de los milicos”, de Alfredo Zitarrosa y algunas canciones con letras revolucionarias y consideradas subversivas de Armando Tejada Gómez y César Isella tienen un claro componente de censura política.

Sin embargo, canciones como “Cocaine” de Eric Clapton, “Do You Think I’m Sexy?” de Rod Stewart, “Le bajas la caña para ir a pescar”, “No me toquen el instrumento” o “Si te agarro con otro te mato” responden más bien a una prohibición de corte ético, velando por las buenas costumbres y la integridad moral de los jóvenos argentinos.Todo un acto de cinismo cuando según cifras oficiales, 18.000 personas desaparecieron en la dictadura militar argentina, aunque las organizaciones de derechos humanos elevan la cifra a 30.000.

Desgraciadamente, los avatares políticos de muchas repúblicas latinoamericanas han dejado un reguero de sangre y caídos por libertad. Las dictaduras dejaron también un catálogo de artistas prohibidos, sobre todo músicos, censurados, y a veces asesinados, considerados peligrosos , subersivos. Sonido Sur quiere rendir un homenaje a estos artistas cuyas canciones se escuchaban en casa, siempre a un volumen muy bajo para que el vecino no se diera cuenta. Nada mejor que empezar con la inspiradora de inspiradores, Violeta Parra.

violeta parra

Muchos se estarán preguntando: “¿Quién es Violeta Parra?”. Seguro que os suena la canción “Gracias a la vida”, pues ella fue quién la escribió. Violeta del Carmen Parra Sandoval (1917-1967) es la más grande representante de la música folclórica chilena. Por el camino se convirtió en la primera artista latinoamericana que expuso de forma individual en el museo del Louvre. Además fue una ferviente comunista que desde sus canciones criticaba la injusta realidad chilena que le tocó vivir.
De familia humilde, a los 9 años comenzó a tocar la guitarra y a los 12 ya escribia sus propias canciones. Realizó estudios primarios que tuvo que abandonar al morir su padre y tener que ir a trabajar al campo. La penosa situación económica de la familia obligó a Violeta y a sus hermanos a recorrer tascas, fondas y demás lupanares para aumentar los exiguos ingresos de la familia.
En 1932 deja el sur de Chile para irse a Santiago con su hermano Nicanor. Allí intenta ir otra vez a la escuela pero ya tiene la música en la mente y la abandona para formar junto con su hermana Hilda el dúo folclórico “Las Hermanas Parra”. Juntas tocarán en bares y pequeñas salas haciendo de esta actividad su principal fuente de ingresos. En 1938 se casa con Luis Cereceda con quien tendrá dos hijos: Isabel y Ángel, también músicos. Sin embargo, el carácter independiente e inquiento de Violeta no se ajustaba a la idea de mujer casadera de su marido y pronto hubo desavenencias. Además a los dos les gustaba beber en demasía por lo que las peleas eran constantes. Aún así el matrimonio duró diez años.


Desligada ya del yugo matrimonial, la Parra se centró en su carrera musical y cada vez era más habitual verla en cualquier escenario donde la dejaran cantar. Es en esta época donde decide ahondar en la tradición musical chilena y comienza a buscar y recuperar las viejas canciones del campo chileno. Comenzó en barrios de Santiago y después viajó por todo el país. Ver las condiciones de vida los mineros, de los campesinos, de los indios mapuches explotados provocó que en Violeta brotara un fuerte deseo de cambio social. Sin embargo, no sólo recuperó el cancionero popular sino que hizo suyas sus formas para empezar a escribir sus propias composiciones mezclando la música tradicional, sus propios arreglos y la temática social y combativa. Un claro ejemplo de ello es esta canción titulada “Arriba quemando el sol”, donde describe cómo se vivía. y se vive me temo, en los pueblos mineros del norte de Chile.


A principios de los 50 comienza a editar sus primeros singles, siendo éstos versiones de temas tradicionales chilenos como “El Caleuche” o diversas cuecas, composiciones típicamente chilenas. En 1955 viaja por Europa. Recorre la Unión Sovietica y otros países. Su estancia en París fue la más fructífera pues grabó sus primeros discos de larga duración pero en el 58 vuelve a Chile tras morir su hija Rosa Clara. Fustigada por la tragedia, comienza a grabar y a componer sin parar a la vez que comenzaba a ramificar sus creaciones. Comenzó a pintar, tejer, bordar y esculpir en cerámica.
Sin embargo se siente poco valorada en su país y el desencanto comienza a invadirla. En 1961 abandona Chile para instalarse en París. Su temática sigue centrándose en temas sociales pero la nostalgia comienza a aparecer en sus composiciones. Como en este tema titulado “Violeta ausente” donde hace un repaso de los sitios más carácteristicos y tradicionales de Santiago.


En París se enamora del que dicen fue el gran amor de su vida, el musicólogo y antropólogo francés Gilbert Favré. Con él vuelve a Chile en 1965 instalándose en una gran carpa en la comuna de La Reina en Santiago. Violeta pretendía convertir su carpa en el centro neurálgico de la cultura chilena y por ella pasaron grandes artistas chilenos como Patricio Manns o Víctor Jara. Mi madre vivía en el mismo barrio en el que estaba instalada La Carpa y siempre me ha contado como le atraía el halo de libertad, bohemia y cultura que la envolvía. Sin embargo nada sale tal y como Violeta lo había pensado. Favré se irá a Bolivia en 1966 y allí formará familia lo que destroza emocionalmente a Violeta. De esta experiencia surge uno de sus temas más famosos, “Run Run se pa´l norte”


El abandono de su amor provoca que la Parra caiga en la bebida. A esto hay que sumar el poco apoyo que recibió del público chileno su proyecto de La Carpa y su desencanto político al ver que las cosas en Chile seguían igual o peor. En esta época Allende no es más que un político de segunda que pierde elecciones y aún quedaban años para que le llegara su oportunidad. Así las cosas, el 4 de febrero de 1967, y tras varios intentos, Violeta Parra se suicida de un tiro en la cabeza.
Tres años después de la muerte de Violeta, Salvador Allende llegó al gobierno de Chile con una porpuesta auténticamente socialista con medidas cruciales como la reforma agraria y la nacionalización del cobre. Todos conocemos el final de la aventura de Allende. Violeta Parra se convirtió en la banda sonora de ese proceso que intentó cambiar lo que no se puede, mejor dicho, lo que no se debe, junto a otras voces como Víctor Jara. A ella los golpistas no puedieron asesinarla pero sí silenciarla. La reproducción de los temas más combativos de Violeta estuvo prohibida durante la dictadura (mi madre aún recuerda como su padre destrozó sus discos de 45rrp de la Parra por miedo a la policía). Su figura cayó en un olvido del que poco a poco va resurgiendo. Sus letras aún duelen en el sistema político chileno y seguirán doliendo mientras la represiónlas desigualdades, las injusticias, las reclamaciones no atendidas o los brotes de violencia sigan estando al orden del día en aquel lejano rincón austral. Y es que ya lo dijo ella “Arauco tiene una pena”.

Mercedes Sosa, cantante argentina y símbolo de la lucha contra la dictadura, falleció el pasado día 4 de octubre en Buenos Aires a los 74 años. Pobre de nacimiento, su vida no dejó de ser una lucha constante por salir adelante siempre ligada a un fuerte compromiso político. Reivindicó a Víctor Jara una vez caído Allende en Chile  y cuando Videla llegó al poder en Argentina se convirtió en una presencia muy incómoda para los militares.  No en vano, sus canciones fueron prohibidas durante la dictadura. Con su muerte, desaparece una de las voces latinoamericanas más queridas y una influencia clave en la música argentina de los últimos años.

“Madrina de los roqueros más intrusos, más villeros, menos brutos…” Así describía el español Joaquín Sabina a Mercedes Sosa en Violetas para Mercedes, poema publicado tras conocer la muerte de la Sosa. Y continúa: “…en calle melancolía, mi letra y su melodía visten de luto”. El cantautor español ha sido uno de los muchos artistas, políticos y demás personalidades que han expresado sus condolencias y sufrido la pérdida de “la Negra Sosa”.

Ilustración de Roberto Rodriguez

Ilustración de Roberto Rodriguez

 

Nacida en la región de Tucumán, una de las zonas más depauperadas de Argentina, padecía desde hacía más de treinta años el síndrome de Chagas-Mazza, enfermedad endémica del continente americano y esctrechamente ligada a las zonas rurales pobres de América Latina. Por eso, cuando ingresó en el hospital el 28 de septiembre por una insuficiencia renal, hubo complicaciones que derivaron en problemas cardiovasculares. La Voz de América se apagaba definitivivamente seis días después.

Quizás su interpretación más conocida sea Gracias a la vida, canción compuesta por la chilena Violeta Parra, una de sus grandes influencias y de la cual versionó varios temas, pero son muchas las canciones por las que será recordada, tanto propios como ajenos: Alfonsina y el mar, Sólo le pido a Dios, La maza, Duerme negrito, La carta… Auténticos himnos para toda una generación de hombres y mujeres que tenían que escuchar las canciones de la Sosa en casa, a escondidas, bajito para que no lo escuchara el vecino, y siempre atentos a la hora en la que empezaba, o terminaba, el toque de queda. (Video. 2´48´´)

La influencia de Mercedes Sosa en la música argentina es significativa. Charly Garía, Fito Páez, Víctor Heredia, León Gieco…todos ellos tuvieron en “la Negra Sosa” esa madrina de la que hablaba Sabina, un ejemplo a seguir. Y no sólo artistas argentinos. En su último disco, Cantora, colaboró con 34 artistas de los dos lados del Atlántico y de épocas muy diversas: desde Serrat a Caetano Veloso, pasando por Shakira, Julieta Venegas o los reggetoneros Calle 13. Todos unidos por la magia y hechizo de La Voz de América, la voz de Argentina, la voz de los sin voz. (Video 5´55´´)